Una novela sobre un futuro no muy lejano, en el que el gobierno ha prohibido los libros y el único entretenimiento de las personas es ver televisión. ¿Da miedo? Sí, para mi sería un mundo espantoso, porque en mi vida los libros le han dado respuesta a muchas de mis preguntas más profundas, sin embargo, ¿en realidad me sentiría vacío e infeliz si no supiese si quiera qué es un libro? No lo sé.
La naturaleza humana nos hace cuestionar todo lo que nos rodea, sin embargo, no sé qué tan común sea eso entre nosotros. Yo veo más bien, que en lugar de hacernos un pensamiento propio producto del razonamiento lógico de lo que somos y para qué estamos aquí, tomamos las verdades que nos dicen nuestros políticos, la televisión, la radio, los líderes eclesiásticos así como mitos y leyendas de libros con más de dos mil años de existencia, escritos por sabios supuestamente inspirados por Dios.
Todas esas "verdades" las tomamos como ciertas, las adoptamos como parte de nuestra realidad, sin cuestionar; porque cuestionar puede ser algo peligroso, ya que podemos darnos cuentas de verdades que nos pueden incluso matar, o bien, nos pueden hacer pasar una eternidad en el infierno. Después de todo, Adán y Eva comieron del fruto del bien y el mal, y con ello descubrieron la verdad de su situación. La misma Biblia, que es uno de los principales ejes de la sociedad occidental declara que la sabiduría pertenece a Dios, así que, un cristiano está llamado a no pensar, y más bien, obedecer las reglas de un Dios dictatorial, quien habla únicamente por un libro, que es el único que debería valer la pena leer. Y sí, ese es el pensamiento de la mayor parte de los feligreses cristianos; lo escribo porque realmente lo he escuchado, tal vez no con esas palabras, pero sí en esa dirección.
Por lo antes dicho, ese futuro tan macabro de Farenheit 451 no me parece alejado de la realidad. En la novela es una minoría la que se opone al régimen "anti-libros" de ese Estado dictatorial, principalmente por el miedo que infunda un Estado con ese pensamiento y porque muy pocos seres humanos están dispuestos a defender un ideal, (o más bien, la búsqueda de la verdad) entregando su vida. Yo no creo que lo haría, porque hoy día vivo en un país pobre, sin realmente preocuparme por la situación en la que se encuentran mis hermanos compatriotas y viviendo una vida de comodidades, pudiendo hacer algo más y no solo sentarme a leer las noticias e indignarme por las sandeces que realizan nuestros líderes mundiales día a día.
No, no es fácil defender un ideal, pero el espíritu rebelde de Montag (el protagonista de esta fantástica novela), me inspiró a tratar de cambiar el mundo. Sé que no lo voy a lograr yo solo, pero como Montag, quiero ser parte de un cambio; el cambio que nos haga cuestionarnos, para que despertemos nuestra naturaleza enfundada en la curiosidad y la satisfacción de entender los grandes enigmas de la realidad.
Fue el magnánimo Sir Isaac Newton (uno de mis héroes personales) quien dijo una vez: “Si yo he visto más allá, es porque logré pararme sobre hombros de gigantes.” ¿Adivinen dónde se encuentran esos hombros de gigantes? Sí, acertaron, en los libros; ahí se encuentran los pilares de la humanidad, de esa forma hemos logrado acumular tanto conocimiento, para que hoy día, podamos tener una vida con mayores comodidades, pero, ¿es suficiente? no lo creo, pero siento que solucionaría una buena parte de los problemas humanos, ya que mejoraría el sistema de gobierno más popular en nuestro planeta: la Democracia.
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